La jornada de este domingo ha servido en La Bañeza para recordar tiempos pasados gracias a la décima edición de la carrera del carnaval, una cita que permite recordar con mucho humor y un poco de deporte las escenas vividas hace décadas, durante los tiempos de prohibición.
La carrera en la que la misión de los participantes es escapar de la autoridad, salvando las pruebas y obstáculos existentes entre la antigua estación de tren y la plaza Mayor es una de las actividades más curiosas del programa, un evento de carácter lúdico-deportivo con sorteo al final en el que se recuerda que antaño llegaban a la ciudad muchos visitantes a través de la línea férrea para conocer o disfrutar de las complicadas ‘fiestas de invierno’.
Aquellas ‘carreras’ para llegar hasta el centro se han convertido en una cita que reúne a un importante grupo de gente disfrazada con los atuendos más singulares y con el único propósito de pasárselo bien y recordar el antruejo de las épocas en que estaba prohibido pero los bañezanos seguían celebrándolo por todo lo alto. Incluso con alguna que otra multa y visita al cuartel de la Benemérita.